GOBIERNO DE SANTA FE

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Personas que faltan de su hogar

Dos años construyendo conciencia desde la integración y la participación

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A dos años de la creación de la Agencia Provincial de Seguridad Vial el balance es un deber y una necesidad. Aquel cambio de paradigma propuesto por la gestión provincial en 2008 con la creación de una institución que gestionara la seguridad vial en la provincia hoy se ve reflejado en múltiples acciones concretas que atraviesan el territorio santafesino signadas por la participación ciudadana y la coordinación interinstitucional. Aquella invitación a un “cambio de sentido” en la forma de abordar la problemática vial se traduce en estrategias que a lo largo de estos dos años han involucrado a diversos sectores políticos y sociales en la construcción de una nueva y más profunda conciencia del riesgo y de la vida.
El logro más importante y el mayor éxito en la gestión de la seguridad vial es conservar la vida y evitar la muerte. Un número adquiere poca relevancia y carece por completo de la sensación que significa luchar por esta problemática. Sin embargo, debe ser traducido, leído, desmenuzado. Un número que finalmente encierra y es la representación de emociones, proyectos, sueños, risas, vida, personas que viven y seguirán viviendo. Las políticas de Estado en materia de seguridad vial tienen y deben tener como primer y último objetivo contribuir, junto a otros actores, en la construcción de una cultura de la prevención.
Durante 2009 un 14 % menos de santafesinos murieron en accidentes de tránsito en la provincia de Santa Fe; 522 personas que transitaron las rutas de nuestra provincia responsablemente y llegaron a destino y volvieron a reunirse con sus seres queridos. La cifra se compara con el 2008, año en que 604 personas perdieron la vida por esta causa.
Estos números no pueden dejar de ser asociados al plan de acciones coordinado por la Agencia Provincial de Seguridad Vial, que ha contemplado la fiscalización, la educación y la información como pilares estratégicos de esta gestión. En cada una de las acciones la participación de múltiples cuerpos de control, instituciones de respuesta a la emergencia, organizaciones civiles, voluntarios y municipios han sido un factor crítico de éxito.
El año pasado también significó un importante avance la reglamentación de la Ley Provincial Nº 11.686 que declara la obligatoriedad de la Educación Vial en todos los niveles de la educación provincial. Después de 24 años, la formación de docentes en materia de seguridad vial se convirtió en una realidad y quienes serán los responsables de transmitir estos conceptos a los alumnos están recibiendo desde el 2009 la formación necesaria para sentar las bases de una educación vial sistemática y perdurable. Así, los educadores de todos los niveles y todas las regiones de nuestra provincia reciben herramientas conceptuales idóneas, con una nueva metodología aúlica, que le permitirá a toda la comunidad educativa involucrada en este proyecto gestionar de manera eficiente el riesgo que implica la circulación en la vía pública, favoreciendo de esta manera comportamientos seguros que garanticen la disminución de los siniestros provocados por causa del tránsito.
La realización de consejos regionales y provinciales ha materializado la demanda y la voluntad de participación de las localidades a lo largo y ancho de la provincia. Gobiernos municipales y comunales, organizaciones no gubernamentales, voluntarios, fuerzas de control y empresas con sensibilidad social se han reunido en los encuentros propuestos por la Agencia Provincial de Seguridad Vial para debatir, reflexionar y proponer ideas en el abordaje de la problemática, basados en el respeto de las diferencias culturales y los saberes locales.
La vida humana nunca puede ser el costo de nuestro progreso social y económico. Una persona no debe ser moneda de cambio de las aspiraciones de una sociedad que se considera moderna y progresista. No debemos aceptar bajo ningún concepto esta premisa. Desde el Estado provincial es un compromiso trabajar para que las rutas no sean la trampa de ese desarrollo, que sólo pagan algunos, pero que podemos pagar cualquiera de nosotros. Debemos construir una sociedad moderna, progresista, pujante, pero con fuertes valores de solidaridad, compromiso, eficiencia y respeto.