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Honoris Causa para Francesco Tonucci

En la tarde del miércoles 12 de septiembre de 2012, en el marco de su visita a Santa Fe, el prestigioso pedagogo italiano, Francesco Tonucci, recibió la distinción Honoris Causa por parte de la Universidad Nacional del Litoral.

Estuvieron presentes en el acto el Gobernador Antonio Bonfatti, la ministra de Innovación y Cultura, María de los Ángeles González; y en representación del Rector de la UNL, el decano de la Facultad de Humanidades y Ciencias, Prof. Claudio Lizárraga y el Secretario General de la UNL, Pedro Sánchez Izquierdo.

Al momento de las palabras, el primer mandatario provincial recordó el encuentro con Tonucci en 1996, cuando fue convocado por primera vez a Rosario y las enseñanzas que dejó a lo largo de tantos años: “hay que escuchar a los niños porque los niños no pertenecen a corporaciones, no tienen intereses sectoriales, tienen una enorme transparencia, un cierto orden de ingenuidad y allí hay muchas de las verdades para resolver la vida cotidiana. Tonucci nos decía si eramos capaces de ser una ciudad a la altura de los niños, una ciudad que pueda ser apropiada por los niños. Y hoy seguimos trabajando con Francesco, porque tenemos la Red de Ciudades en la Provincia, que ya son 57, pero seguimos sumando cada vez más. Por ejemplo, tenemos una propuesta de trabajar en el 2014 en el Congreso de los Niños del Mundo que es un gran desafío”.

El gobernador continuó diciendo, “gracias a estas experiencias, a estas enseñanzas de Francesco Tonucci, a lo largo de estos años también aprendimos a escucharlos y a escuchar a los demás. Y en forma programática decimos que los santafesinos necesitamos dialogar, necesitamos abrir el diálogo, consensuar, y esto es producto de respetar al otro. También hemos aprendido mucho del pensamiento plural que tanto hace hincapié Francesco, por eso creo que nunca tan bien entregado como hoy la distinción Honoris Causa. Agradecerte Francesco por tu perseverancia, por recorrer el mundo, por seguir insistiendo en esto de la Ciudad de los Niños y ojalá que nosotros podamos transmitir todo esto a la sociedad santafesina.”

A continuación, la ministra de Innovación y Cultura agradeció “a todos y cada uno de los que construyeron este momento mágico, este maravilloso momento que es un regalo para muchas vidas. Gracias Francesco por 16 años del cómo en la calle, de la apropiación del espacio público, del niño como sujeto de derecho, de los trípticos de la infancia de Rosario y de Santa Fe como visión política de hacer del juego el encuentro y el vínculo la mejor manera de volver a la democracia, la mejor manera de incluir. En nombre del Gobierno de Santa Fe, darte las profundas gracias por este encuentro entrañable de ideas y de decisión política que ya es una marca imborrable”.

Redescubrir la escuela

Ante un Paraninfo repleto, el pedagogo comenzó su disertación “La escuela que queremos y necesitamos. De una escuela para pocos a una escuela para todos”.

Su charla giró en torno a 3 temáticas, ilustradas con 3 viñetas de su autoría. Las premisas fueron ”Yo creo que se podría aprender sin tener que odiar lo que estudiamos”, “Cuál es la escuela que tu quieres? Yo te lo explico pero si tu no te enfadas” y ¿”Qué quieres ser de mayor? Felíz”, respectivamente.

A través de ejemplos explicó que “La escuela hoy sufre. Muchas cosas que eran conquista de los años `70, `80, como salir de la escuela, recorrer el barrio, visitar lugares, salir al patio, vivir experiencias colectivas sociales, hoy no se hacen por miedo”.

Por otro lado, “observando los datos, dicen que en Italia, la docencia es una de las profesiones que más producen patologías profesionales. ¿Cómo una persona que tiene la suerte de vivir su vida trabajando con niños, eso le produce enfermedades psíquicas y físicas? Todo esto significa que estamos en un momento difícil”, continuó.

Algunos pasajes de la extensa y enriquecedora exposición

“Lo importante es que la escuela pueda ser subescuela para cada alumno, esto es el sentido de una escuela de pocos a una escuela de todos. ¿Qué significa una escuela para pocos? Mi escuela que yo cursé hace casi 70 años antes era una escuela para pocos porque entrábamos muchos, pero la mayoría dejaba en los primeros años. Por otro lado, las familias pedían que la escuela completara la formación básica que se daba en casa. Esta escuela tenía sentido porque la escuela verdadera, la que pone las bases ya existía. Después de la última guerra mundial ganaron las democracias y con las democracias ganó el derecho al estudio, hoy podemos decir con orgullo que todos los niños italianos van a la escuela. Mi duda es que la escuela que ofrecemos sigue siendo de completamiento de algo que lamentablemente no existe”.

Con respecto a la vocación consideró que “no es correcto que la orientación profesional la elija el mercado. Hoy hay encuestas que analizan las necesidades del país, con lo cual el mundo nos decide hoy para mañana. Yo creo que sería mucho más sabio que el futuro lo decidan ellos, los niños y las niñas”.

“Una escuela para todos debería ser una escuela capaz de acoger a los otros, de recibirlos. Un poco contrario a lo que ocurre porque normalmente son los niños los que tienen que adecuarse a la escuela. Hay que escuchar a los niños, una experiencia escolar correcta debe empezar siempre con la escucha y nunca con la propuesta. Es a través de la escucha que los niños llevan a la escuela su vida, su competencia, sus conocimientos, sus capacidades,sus deseos,sus emociones. Es claro que una escuela que recibe, una escuela que escucha, es una escuela que se abre a las diversidades. Si no hay diferencia no hay grupo, si no hay grupo no hay posibilidades de trabajo común y no se aprende. Pero si hay diferencias tenemos que llevar el proyecto hasta el final. Significa que cada uno de los alumnos tiene alguna capacidad especial, a mi me gusta llamarla, alguna excelencia. Descubrir esa excelencia, animar a los niños a orientarla, a desarrollarla, para que allí sean los mejores y asi podrán ser feliz. Este es el desafío de nuestra sociedad”.

“Para conseguir esto la escuela no puede seguir siendo una escuela de aulas, que se parecen mucho a las jaulas. Esa estructura falsa, absurda que no tiene una correspondencia con la vida, no hay aulas en la vida. Hay talleres, hay laboratorios, hay artesanos y cada uno necesita de un lugar especial para trabajar. Yo creo que se deberían transformaran las aulas en talleres y que los niños se muevan, que pasen ellos, por ejemplo, del laboratorio de literatura al de música. Es decir una escuela democrática, dónde los niños tengan la palabra. Esta es la escuela de todos, la escuela que sea de los niños, que tiene ritmos distintos, capacidades distintas, opiniones distintas”.