La Cultura como el lugar de la diversidad y dispositivo que abraza los derechos humanos

Lo diverso no es una nota de color. Lo diverso no es alguien para ser tolerado. Lo diverso es crear una sociedad donde el que se sintió “algo” sea al fin “alguien”. Lo diferente busca colectivos para ser reconocido. Los derechos humanos propician, al fin, la colectivización de las diferencias.

No existe multiculturalidad sin amor por las diferencias. No existe descentralización cultural sin respeto a las diferencias.

No existe programa cultural alguno que pueda olvidar la diferencia. Lo puramente homogéneo, lo fragmentario, lo estrictamente focalizado pueden convertirse en autoritarismo porque en toda acción humana, en toda gestión pública, en cultura, la diferencia es nuestro indicador ambiental, es nuestra forma de saber si estamos orientados en la ruta.

El sostenimiento de la memoria, la justicia y la verdad hacen a la cultura, y sin su ejercicio y protección, no se concibe la construcción de ciudadanía.

Las marcas de la dictadura, la pérdida de generaciones, el tormento y a su vez la producción simbólica que nos deja en forma cotidiana, la lucha por la justicia y la reivindicación de la ley además del reconocimiento hacia nuestros desaparecidos y presos políticos (pañuelos, escraches, rueda de las madres, consignas, etc.) son esenciales a la hora de pensar en una Argentina democrática.